Las promesas y las condiciones de Dios
«Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas;
más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. Porque
prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad» (Proverbios 3:1-2).
Es importante que sepamos que toda promesa de Dios tiene siempre
una condición. Hoy Dios nos trae una promesa muy hermosa, bajo una condición
que exige de nosotros esfuerzo, dedicación y obediencia.
Dios promete prolongar nuestra vida de muchos años. Recordemos que
el salmista David, ya habló del número de años promedio contados para el hombre
«Los
días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta
años,
Con
todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y
volamos». (Salmos 90:10)
David nos dice que la vida del hombre, se promedia a los 70 años,
siendo que una persona que vive una vida prolongada, puede llegar a 80 años.
Para llegar a esta edad con fortaleza y vigor, y aún quizá superar
esta media, Dios exige de nosotros dos condiciones fundamentales.
No olvidarse de Sus enseñanzas
Las enseñanzas de Dios, no se limitan a los diez mandamientos que
están repartidos en las dos tablas dadas a Moisés, sino que va
mucho más allá. La Biblia refleja la personalidad de Dios, lo
que le agrada y lo que no. Lo que nos conviene y lo que es destructivo para
nosotros.
Recordar las enseñanzas implica ponerlas diariamente en práctica,
y no apartarlas de nuestro que hacer diario. Esto se resume en el
siguiente mandamiento:
«Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores,
engañándoos á vosotros mismos». (Santiago 1:22)
Dios no busca perfección, solo un corazón dispuesto a obedecer Su
Palabra, a oírla y ponerla por obra.
Guardar en nuestro corazón Sus mandamientos
El verbo «guardar» significa cuidar con mucha atención algo constantemente.
Aquí este verbo que está redactado como un imperativo categórico, nos da una
orden, no es una potestad. Es decir, estamos en el deber
de guardar con toda nuestras fuerzas, los mandamientos de Dios.
Debemos velar para que en nuestra conducta diaria, siempre se estén
resguardando los mandamientos del Padre.
¿Cómo guardarías lo más preciado que tuvieras en la vida?
Jesús comparó el reino de los cielos con un tesoro, y nos dijo
cómo debíamos guardarlo:
«Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido
en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello
va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo». (Mateo 13:44)
El reino de los cielos es una revelación que se muestra en
nuestros corazones, y allí la obra milagrosa de Dios, comienza
un trabajo que Él mismo perfeccionará.
Nuestro deber, es guardar con toda nuestra fuerza La
Palabra del reino, los mandamientos, las normas de conducta, porque todo fue
hecho por Jesús y para Jesús, así, el amor perfeccionado en nuestro corazón,
primero para Dios con todo nuestro ser, y después para con nuestro prójimo, es
una forma de guardar Sus enseñanzas, para alcanzar así sus promesas
para esta vida, así como para la eternidad.
Oraciòn: Amantìsimo Padre Celestial, a ti te damos toda la Gloria, y todo el Honor, exaltamos tu Santo Nombre, Señor queremos abandonarnos en tus preciosas manos de alfarero, toma nuestras vidas y hasla de nuevo, queremos ser un vaso nuevo, hermoso Señor, mi Salvador seguros estamos que todos nuestros dias, en tus manos estan, cumpliendo un perfecto plan, con amor nos llamaste a tus caminos, enseñanos oh Dios a ver la vida como Tù. Que podamos ser obedientes y cumplir con tus mandamientos, se que se prolongaran nuestros dias llenos de bendiciòn. Te damos gracias mi Señor Jesùs en tu Santo Nombre , amèn.
Bendiciones y paz amados hermanos.
Ps.Gonzalo y Carmen Jimenez.
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